jueves, 19 de octubre de 2017

Pinocho sin censura.


En el llanto de un niño indefenso se escucha un arroyo que crece y se estremece con su voz
trata de una historia sin compasión.
Una familia que vive en la montaña donde se esconde el sol
cuya vista no tiene comparación 
 intenta incinerarlos con su luz y calor
en perspectiva todo luce hermoso y asombroso 
pero no todo es perfecto en este cuento
la pareja que vive en la cabaña en la cima de la montaña 
pasa por una lamentable etapa donde la pobreza los abarca,
el hambre como protagonista de su quejumbrosa vida 
los arrastra a la desesperación con una seria perdida de la razón
pero la madre en su escasa conciencia algo o alguien le decía que el bebe sufriría
y con esperanza instintiva de que lo encontraran, en seguida
lo resguarda cerca de la pradera adentrándose a un bosque
donde lo arropa bajo un roble
y lentamente desaparece entre los arboles hacia el horizonte
pero nadie lo busco y nadie halló
con el tiempo los bichos e insectos comieron la piel de su cuerpo 
el cual llamó la atención de los perros que comían de con sus restos 
y jugaban con sus huesos esparciéndolos por todo el suelo.
Su alma fue absorbida por el roble
quien queda atrapada en el tronco y sus ramas
y el cuerpo bajo las hojas y la tierra 
donde nadie sabe donde esta ni donde queda.

Tiempo después llega un carpintero,
 que tiene el deseo incesante de tener un hijo a quien educarle pero no tiene señora ni amante
pero para saciar su petición crea muñecos cuyo aspecto es infantil
pero nada se compara a la textura de la piel  con ligero tono carmesí.
Caminando por el bosque se topa con aquel indescriptible roble de madera fina 
y sin dudar corta enseguida parte del tronco
y se lo lleva al taller de su casa, 
y con martillo y cincel comienza a moldear una silueta de infante
como su mente ha de mostrarle,
le tomo 13 semanas pero terminado ha de quedarle

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